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martes, 5 de mayo de 2015

Balance de un año de expatriados...

Hace 14 meses llegamos a Santiago de Chile mi marido, nuestro hijo de 7 meses y yo... veniamos con la ilusión de afrontar y vivir una nueva experiencia en otro país muy lejos del nuestro. Tras unos días en un hotel llevamos nuestras diez maletas al que sería nuestro primer apartamento. Muy pequeño, muy feo y sin lavadora. Lo que más me alarmó fue tener que bajar 14 pisos con el bebe y su carrito, el cesto de la ropa y los detergentes... Y la mitad de las veces nunca había libres... Otra vez arriba!
Poco a poco fui colocando la casa a mi gusto...o a hacerla mas acogedora... Unos cuadritos allí, unas fotos allá... Sobre todo la habitación de Lucas, dejamos en Madrid una sin estrenar, tan bonita! Con sus muebles lacados y sus detalles que con tanto mimo elegí cuando aún estaba en mi vientre.
Mi marido trabajaba todo el día pero se esforzaba en venir a comer a casa cada día, pues vivíamos al lado de la oficina. Mientras yo, en pleno verano chileno y sin coche, iba y venía con mi niño por calles desiertas y un mall que me sabía  de memoria. Al entrar en casa me sentia muy sola y cada vez mas lejos de casa, de los míos, de mis calles y mis olores, de mis amigas, de las llamadas telefónicas interminables con mi Yaya... Agotada de colocar maletas y atender a Lucas, me esforzaba por buscar la parte positiva. No voy a negar que no la veía... no sabia poque estábamos a trece mil kilómetros de nuestra vida, de nuestro perro... Tuvimos que dejar a Elvis con mi madre para poder estar en el apartamento, y, reconozco que me costó mucho estar sin él. Todo se me hizo muy cuesta arriba y tuve mis momentos de lloros por skipe con mi madre, mi cuñada... con todos... 
Las cosas mas tontas me desquiciaban, y me hundían... pero pasó el tiempo lentamente y poco a poco fui conociendo a gente y metiéndome en un círculo de españolas ya consolidado, pues llevaban mas tiempo que yo aquí, y por edad de los niños no coincidiamos... Poco a poco fui al parque los viernes, y a ser invitada a algún  desayuno... poco a poco hice, sin quererlo, una vida aquí. Una vida que siempre digo que es temporal, pero que no sabemos si realmente lo será...
No doy mas consejo que tengáis paciencia... que afrontéis las cosas como vengan y, que... tengáis la mente muuuuuuy abierta, para todo. Para buscar amistades o para visitar ciudades. Que no comparéis nunca lo que tenéis ahora con lo que teníais antes. Todo pasa por algo y todo al final sale bien.
Volveremos a España? Por supuesto, con un recorrido que nos ha unido mas como pareja y que me ha permitido estar mas tiempo con mi hijo. Con lugares visitados que nunca habríamos puesto en nuestra lista vacacional... con experiencias vividas. Por el camino se dejan cosas, obvio, pero hay que saber si nos merecen la pena.
Ánimo expatriadas!

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