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miércoles, 1 de marzo de 2017

3 años en Chile...

28 de febrero, un numero de un mes que termina antes... con prisa... con prisa de irnos llegamos a Santiago de Chile, hoy hace tres años... veníamos para uno y ya van tres, y los que nos quedan.
Aquí he llorado de tristeza, paseado sola con mi niño, buscado quehaceres, conocido a personas vacías y a otras muy llenas, llenas de amor y felicidad, vacías de maldad. Aquí he vivido en FAMILIA.  Disfrutando de esta soledad forzada que vivimos aquí... he encontrado amigas con quien compartir los deseos y llorar pero de alegría. Hemos encontrado nuestro hogar, nuestras cuatro paredes. Nuestro hijo ha crecido aquí y se siente chileno de corazón, pero español de bandera. Nosotros mismos estamos a gusto aquí... disfrutando la vida que hemos decidido vivir juntos. Nuestra vida de expatriados que tantas alegrías y penas nos da en igual medida. Una vida que nos mantiene lejos de los nuestros e impide que Lucas esté cerca de su familia... una vida que hace importantes las cosas importantes. Que hace que aprecies mas una llamada o un mensaje con un qué tal? a un regalo en tu cumpleaños o en Navidad. Una vida que permite que disfrutes muchísimo mas el día a día, los viajes, que hagas fotos por todo, para todo y se la envías a todos... que tengas fotos de todo el mundo en casa... que pienses mucho y a veces, derrames lágrimas pensando en alguien. Una vida que te tiene entre paréntesis muchas veces, pero te da la mano y te ayuda en otras. Una vida que vivimos improvisada, sin saber que nos deparará el futuro ni a donde iremos. Una vida bonita de vivir pero también difícil, muy difícil.
El balance, obviamente, es bueno, sino no seguiríamos aquí. Pero imposible no pensar en tus padres, abuelos... en tu familia. Imposible no pensar en esos amigos tan queridos a los que no ves. Imposible que ciertos olores, sabores o expresiones te recuerden tu tierra. Una tierra que esta muy lejos pero que tu sientes muy cerca del corazón, y a veces, tienes la sensación de que nadie entiende tu sentir, salvo otro expatriado.
Expatriado... que mal suena, pero cuanta riqueza te deja en tu pequeño corazón, cuanto te abre la mente y enriquece tu alma y espíritu. Cuantas cosas te quita y cuantas cosas te da.
Felicidades familia Pérez Pedraza... y ya van tres.

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