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martes, 22 de abril de 2014

Ella quería vivir

Lo ansiaba con todas sus fuerzas y los que estábamos a su alrededor también. Hacía poco que nos conocíamos pero habíamos  congeniado muy bien y muy rápido... Estabamos comenzando a conocernos y teníamos intereses comunes.
Era tan dulce... Tan buena persona... Y tan joven... 
Recuerdo que le dolían las muelas y estaba cansada, un día en el comedor lo comentaba y al día siguiente se quedaba ingresada al salir de trabajar... No se fue a casa, se quedo allí. Asustada.
Al llegar por la mañana me lo dijeron y subi a verla. Estaba triste y se temía lo peor, en dos días tenia el pelo cortado y estaba aislada... Lloró y sonrió a la vez... La di ánimos pero supimos que pintaba mal, muy mal. Era el mes de enero, un frio y triste enero.
Pasaban los días con llamadas a su habitación y notas en el control de enfermería, pocas visitas...
Por fin mejoró y la dieron el alta, aunque venia a diario. Venia pálida y delgada, siempre con su madre, pero venía.
Su último mes de abril, su último cumpleaños lo pasó allí, una rosa y mi compañia fueron mi regalo.
Pero recayó, y lentamente se fue apagando... Me fui el 1 de Agosto para casarme y el día que regresaba de mi luna de miel, nos dejó.
En solo unos meses se marchó, se cansó de luchar y descansó por fin, dejándonos en un mar de tristeza y estupor, con ganas de gritar y de llorar de rabia, con ganas de que fuera un mal sueño y ansiábamos  despertar.
Recuerdo a sus padres y a su marido... Tan tristes y abatidos, sin consuelo.
El funeral fue el mas bonito y multitudinario que he visto jamas, en la iglesia de los peces, no cabía un alma, solo faltaba la suya... Su hermano y su marido dijeron unas palabras mientras un cuarteto de cuerda tocaba unas notas que la recordaban a ella, a su dulzura, al amor que tenía de todos, a su rostro y a su negro pelo... Y a su sonrisa. 
Fue muy triste y muy bonito, era una sensación muy extraña. 
Recuerdo esa amistad con cariño y pena por habernos conocido tan tarde... Recuerdo a sus padres, tan agradecidos... Tan destrozados... A su familia y a su marido... Rotos de dolor.
Ella quería vivir, solo tenia 32 años... Ella merecía  vivir, y nosotros, merecíamos tenerla a nuestro lado.
Isabel, siempre te recordaré con cariño, siempre ocuparas un lugar en el corazón de todos los que te conocimos.

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